/SE VISTEN PANTEONES DE COMUNIDADES OTOMÍES DE PÉTALOS DE CEMPASUCHIL

SE VISTEN PANTEONES DE COMUNIDADES OTOMÍES DE PÉTALOS DE CEMPASUCHIL

·         En las casas colocan ofrendas para los pequeños que ya fallecieron
·         El 28 de septiembre celebran a San Miguel Arcángel quien cuida las almas de los niños

Toluca, Estado de México, Capital con valor, jueves 28 de septiembre de 2017.- Los panteones de San Cristóbal Huichochitlán, San Andrés Cuexcontitlán y San Pablo Autopan se vistieron de millones de pétalos de cempasúchil,  y en las casas se colocaron ofrendas  muy similares a la de día de muertos, con  la imagen de los pequeños que ya han fallecido, copal e incienso, velas, veladoras, cirios, agua, flores, comida y pan. Y  es que en las comunidades otomíes de la zona norte de Toluca, el 28 de septiembre de cada año, se celebra a  San Miguel Arcángel  quien  cuida las almas de todos los niños.
En los panteones de dichas comunidades se reúnen las familias, como la de Doña Aurora Mendieta Romero, que a sus 94 años continúa yendo   al cementerio de San Cristóbal Huichochitlán, para limpiar las tumbas de sus padres, hermanos y una hija, seres queridos a quienes dice recordar con amor y nostalgia. “Aquí está mi papá, mi mamá, mi hermana, mi hermano y mi hija”, dice mientras sus manos arrancan el pasto que ha crecido en las tumbas.
Doña Aurora expresa en otomí y español  la satisfacción que  representa para ella acudir al cementerio a  limpiar las tumbas y colocar sobre estas, los pétalos de cempasúchil, flores que siembran en los citados pueblos desde el mes de marzo, para que en septiembre estén listas  para adornar los panteones.
Considerada de las abuelitas más longevas,  porta todos los días  chincuete, mandil, rebozo y saco, prendas características de  la vestimenta otomí. Su cuerpo encorvado por los años, no fue limitante para que Doña Aurora dejara de colocar una ofrenda en su hogar, con leche, pescado, pollo, pan y mucha fruta, alimentos que gustaban a los niños que pasaron por su casa y que ahora están en el cielo.
En las calles,  puede observarse un camino de pétalos de cempasúchil que conduce al lugar donde se encuentran las ofrendas, pues de acuerdo a la tradición, su aroma sirve de guía a los espíritus.
Es así, como desde 1945, el panteón de San Andrés Cuexcontitlán se viste de amarillo el 28 de septiembre, cuando cientos de tumbas son limpiadas desde muy temprano, para luego ser decoradas con alfombras elaboradas con pétalos de esta flor.
            Lo mismo sucede en San Cristóbal Huichochitlán y  San Pablo Autopan, cuyos habitantes, marcan un alto en el camino y  se dan tiempo para visitar en el panteón las tumbas de sus antepasados, algunos nacidos hace más de dos siglos, de acuerdo con los epitafios que se leen en las cruces de hierro y granito.
Este año, los habitantes de las comunidades otomíes de Toluca comentan que hubo poco pan a la venta, la causa es que este proviene de Tecomotlán, poblado del municipio de Tenancingo que se vio afectado por el sismo del pasado 19 de septiembre “muchos hornos se cayeron y por eso no vinieron a vender”, comentaban las señoras que desde las cinco de la mañana salieron a comprar los alimentos que colocaron en las ofrendas.
San Cristóbal Huichochitlán, San Andrés Cuexcontitlán y San Pablo Autopan son tres de las comunidades otomíes representativas del municipio de Toluca, que conservan sus tradiciones y costumbres, a pesar del paso de los años y la urbanización que han registrado, misma que no ha sido motivo para que los panteones dejen de vestirse de la flor de muerto cada 28 de septiembre.