/RECONOCE LA IGLESIA CATÓLICA A LA POLICÍA FEDERAL COMO UNA INSTITUCIÓN NOBLE, DE PROTECCIÓN A LA PERSONA Y DE LUCHA CONTRA LA DELINCUENCIA

RECONOCE LA IGLESIA CATÓLICA A LA POLICÍA FEDERAL COMO UNA INSTITUCIÓN NOBLE, DE PROTECCIÓN A LA PERSONA Y DE LUCHA CONTRA LA DELINCUENCIA

Desde el altar principal en la Basílica de Guadalupe, el Obispo Armando Colín felicitó a los cerca de 40 mil integrantes de la Policía Federal por los 89 años de historia, en los que se ha consolidado como una institución noble, de protección a la persona y de lucha permanente contra la delincuencia.

Al oficiar la noche de este domingo, la ceremonia religiosa con motivo del Día del Policía Federal en el templo mariano, al cual acudió un numeroso grupo de elementos operativos y sus mandos, unos de civil y otros con uniformes en azul marino, el religioso pidió por qué cada uno de los elementos salga adelante en las misiones que les sean encomendadas, actuando de manera justa y decorosa, pues recordó que tienen una nación por la cual luchar y una familia que los espera.

“Celebramos a las y los integrantes de la Policía Federal que celebran su octogésimo noveno aniversario de servicio a la nación, institución noble, de protección a la persona, de lucha contra la delincuencia y contra todo aquello que altere el orden público y la paz social, sean todos bienvenidos al recinto Guadalupano.”

Durante la homilía, el Obispo, advirtió que las mujeres y hombres de esta corporación, son como las semillas de trigo que luchas por crecer entre la cizaña, y confió en que saldrán victoriosos en la tarea de buscar la paz, la solidaridad, la concordia y la esperanza para nuestro país.

“La misión de ustedes hermanos y hermanas de la Policía Federal, desde hace 89 años, es andar, caminar entre la cizaña y combatirla, separar los granos buenos de los malos, en el día, por la noche, a todas horas, en todas partes, por ello es necesario la ayuda de Dios y la protección de nuestra madre Santa María de Guadalupe.”

Durante la ceremonia, una pareja de niños hizo una plegaria por los policías federales caídos en servicio, para su ejemplo motive a sus compañeros y envíe fortaleza a sus familiares.

Aún y cuando se manifestó que fue una invitación voluntaria, se contó con una asistencia importante de elementos a esta ceremonia, muchos de ellos acompañados por sus familias.